jueves, 8 de marzo de 2012

La tormenta que vino del Sol

Publicado por ElPez - 0 comentarios

JAVIER ARMENTIA.- [NOTA: Aprovecho mi primer entrada en el blog de StAS para saludar a todas las buenas gentes que se están acercando por aquí para convertir esto en una verdadera salida del armario de la ciencia. Y agradecerles la oportundidad de participar en StAS: personalmente colaborando con la organización, quienes han querido rodearse de gente que llevábamos tiempo por esto de la comunicación de la ciencia y con ganas de seguir; y más formalmente, como muestra del apoyo que desde el Planetario de Pamplona hacemos a esta iniciativa]

El pasado 7 de marzo, sobre una región activa del Sol, la número 1429, se produjo en la corona solar un fenómeno magnético que lanzó una gran cantidad de materia desde nuestra estrella hacia los exteriores del sistema solar. Fue observada a las 00:24 horas de Tiempo Universal. La gran energía liberada llegó en primer lugar en forma de fotones de alta energía, en la región del espectro de los rayos X, que provocaron a su llegada a la atmósfera terrestre tan solo 8 minutos después un bloqueo de las comunicaciones de radio intercontinentales. Este fenómeno es relativamente habitual en las fases cercanas al máximo de actividad de nuestro Sol, que se produce cada 11 años más o menos.

El SOHO (Observatorio Solar y Heliosférico), un satélite de observación internacional que lleva 16 años funcionando, de la misma manera que otros telescopios solares como el SDO (Solar Dynamic Observatory) recogieron el momento de la fulguración solar.

video

Además de la luz que vemos, y de ese gas que sale disparado hacia el exterior según vemos en el vídeo (el disco solar corresponde en tamaño a la circunferencia blanca del centro), parte de ese flujo de partículas, electrones y protones del Sol, comenzaron a viajar guiados por la compleja estructura de los campos magnéticos del Sol. Dependiendo de la energía del estallido, de la densidad de partículas y de cómo está ese campo magnético, el viento solar puede tardar en llegar desde horas a varios días. Hasta hace poco era muy difícil hacer modelos correctos para saber cuándo llegarían a la Tierra, chocando contra nuestra envoltura magnética y produciendo lo que llamamos TORMENTA SOLAR (más correctamente tormenta geomagnética). Con los datos de monitorización constante del Sol y mejores ordenadores se pueden hacer mejor estos pronósticos y ya se habla de un "tiempo espacial" de la misma forma que el "tiempo meteorológico" puede ser predicho... aunque, también similar en los dos casos, no tenemos posibilidad de acertar siempre.

Por ejemplo, la NASA tiene el Servicio Integrado de Análisis del Tiempo Espacial (iSWA), en el que se hacen públicos los modelos y los datos, e incluso pueden mandarnos una alerta al teléfono móvil. El modelo que se hizo inmediatamente se puede ver en este gif animado:

Confirmando esos modelos, a lo largo del día 8 de marzo han ido llegando los flujos de partículas coronales a chocar contra nuestra atmósfera, y esta noche están obteniendo bellísimas imágenes de auroras boreales, que son los más vistosos efectos de estos fenómenos solares. Recomiendo visitar, por ejemplo, SpaceWeather, donde tienen una bellísima galería de fotos de auroras que renuevan cada día.

Los medios de comunicación han recogido este suceso con cierto catastrofismo, como suele ser habitual en los últimos tiempos, cuando cada descubrimiento astronómico parece convertirse en el heraldo o el posible causante del fin del mundo. Y es que parece que nos hemos vuelto tontos o que lo único que nos apetece es que un asteroide choque contra nosotros, que una fulguración solar haga un cortocircuito total de la Tierra, o que se cumplan esas falsas invenciones que llaman profecías mayas pero solo sirven para vender libros y películas.

Es terrible pensar que ahora que conocemos mejor todas las influencias reales de los astros, y sobre todo la enorme influencia solar, demos tan fácilmente espacio a los vendedores de misterios, a la superstición o incluso a la incultura. Sin duda, hace falta más ciencia. Más ciencia en directo, más ciencia enredándoso y, para eso, estamos muchos apoyando StAS.

Porque las tormentas que vienen del Sol son también objeto de estudio de una ciencia que nos permite conocer, entender y mejorar nuestro futuro.

*Conoce más a Javier Armentia visitando su blog: Por la boca muere el pez

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